El rol del
arquitecto es como aquel del diseñador de modas. Siempre surgen las
interrogantes de que hace al arquitecto un arquitecto ya que existe una
predisposición a pensar que solo inventan cosas bonitas. Lo mismo sucede con el
diseñador de modas, muchos piensan que solo hace ropa. Sin embargo, para que
sea posible diseñar, él o ella tienen una historia que contar y determinación de
crear perfección. De igual forma, para quien crea, es el proceso de
seleccionar, de evaluar los detalles que quieren utilizar para luego llevarlo a
la realidad es lo que realmente resulta en el diseño.
Un diseñador no crea nada de la nada, sino que
recurre a sus experiencias vividas y su conocimiento para tomarlas como punto
de partida. Él o ella no piensan en el resultado para considerar el detalle, él
o ella maximizan la idea a partir del detalle que abarca el todo. Así como el
diseñador de modas estudia el tipo de textil, el color de estos y los
ornamentos que crean harmonía y un sentido de balance para maximizar el cuerpo
humano, el arquitecto hace lo mismo para maximizar el entorno de su creación a
través de ella. Más que diseñar es contar una historia con ese diseño, y esto a
su vez es lo que hace el resultado tan llamativo.
El diseñador crea por el deseo de
presenciar el impacto que tiene en la realidad inmediata su diseño. Por tal
razón, un diseño no es una sola entidad sino que es un proceso que tiene
múltiples etapas. Su primera etapa es donde se concibe la idea que luego pasa
al papel. Durante esta etapa, el pensamiento se va enfocando y tomando forma. Una
vez que se obtiene la idea sobre lo que se busca trasmitir, pasa a una segunda
etapa. Es durante esta que surgen todas las interrogantes sobre los materiales,
la forma en que se puede llevar a la realidad y es precisamente aquí donde
surgen los primeros problemas prácticos. Estos problemas dependen de la
naturaleza del diseño, pero el principal problema del diseño es cómo se va
hacer y por dónde empezar. En el caso del diseño de modas, ese problema
principal es hacer el patrón. Luego que se encuentra la solución al problema
principal, se comienza a recrear el diseño en el plano real. En algunas
ocasiones, algún detalle del diseño bidimensional es irreproducible en el plano
real, así que el diseñador debe modificarlo. El diseño se puede llamar tal
cuando está terminado y existe en el plano real.
El diseño es la manifestación corpórea
de una idea que solo puede crear una persona llena de curiosidad. El diseñador
se sumerge en el mundo de su creación para maximizarla; es la curiosidad de
presenciar como su idea afecta la realidad. Sin embargo, el proceso de llevarlo
a la realidad lo que realmente le intriga. Él o ella tienen que constantemente
recurrir todo lo que perciben para que pueda existir un diseño bidimensional.
No obstante, esa primera parte no es la que intriga al diseñador, lo que lo
intriga es toda la problemática de verlo en la vida real. Él o ella viven para
montar el rompecabezas que representa cada diseño que crean, por tal razón son
considerados creativos. Estos dos puntos son lo que diferencian a un diseñador
de un artista. El artista busca visualizar una idea bidimensional, el diseñador
toma un paso más allá: él o ella buscan hacerlo real. La capacidad de combinar
diferentes niveles de pensamiento e ideas contrapuestas y transcribir ese
resultado en la realidad es lo que hace al diseñador, un diseñador.
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