Friday, February 22, 2013

Estilo y Ornamento (titulo tentativo)

Los seres humanos tienen la necesidad de entender lo que le rodea pero para lograr esto lo tienen que verlo de forma lógica y organizada. Es a causa de esto que surgen las -logías de cada disciplina imaginable. Para la comprensión de los fenómenos que nos afectan y entender sus transformaciones, se utiliza una recopilación de datas de forma cronológica. Solo así, se puede entender luego el papel que juega o el símbolo representativo en su respectiva sociedad. Es un poco complicado tratar de categorizar sus funciones y su relación entre sí ya que en una primera instancia cada uno tiene una función diferente. Sin embargo, ambos se relacionan en su fin de dar sentido a la creación humana.


La única forma que se puede estudiar cualquier fenómeno es a través de un estudio diacrónico. El estudio diacrónico es el método en que se estudia de forma cronológica el fenómeno. Este estudio es el que hace posible que el concepto de evolución pueda verse ya solo se puede dar a través de un marco histórico. Por tal razón, cuando Barthes menciona el estudio Kroeber sobre el estilo de la moda, que veía los cambios en la profundidad y anchura de cuello, cintura, longitud y amplitud de la falda, implica que solo puede ser posible esta forma. Esto puede ser extrapolado a la arquitectura, ya que funciona de la misma forma en el sentido evolutivo de esta práctica y sus técnicas. Gracias a este tipo de estudio, se puede ver los rasgos que pertenecen a cada época pero más importante aún es que permite precisar cuándo se perfecciona la técnica o los tipos de ornamentos.


En esta imagen se ve la evolución de la moda pero más que eso se puede distinguir el período al que pertenece.
Una vez entendido el punto anterior, se puede pasar a explicar lo que es el estilo y el ornamento dentro de la arquitectura. El estilo es un patrón adoptado por el arquitecto ya que es la huella de su preferencia por algún tipo de decoración o terminación estructural. Por otro lado, el estilo puede ser definido como el esqueleto del diseño ya que cuando se quita toda decoración, queda una forma que puede tender a recurrir en los diferentes proyectos. El ornamento funciona de la misma forma en el sentido de que se repite sistemáticamente dentro de un sistema decorativo. Aunque pertenece a dicho sistema, también puede ser incluido dentro del sistema del estilo debido a que, en la medida en que se toma diacrónicamente, representa particularidades en cuanto a la preferencia ornamental de un arquitecto o un estilo preferido dentro de una época.

Por medio de un estudio detallado, ya sea de forma sincrónica o diacrónica, hace posible comprender como se puede analizar la arquitectura. Dentro de ese análisis entra el sistema del estilo, concepto que puede parecer escurridizo pero es simplemente un proceso que solo puede aparecer a través de un orden cronológico. Por lo tanto, un solo diseño no puede constituir un estilo. Esta misma regla aplica al ornamento ya que para ser considerado como tal, tiene que tener un patrón establecido ya sea por el arquitecto o la época que lo dicte. Ambos solo componen un aspecto del análisis sobre la obra arquitectónica pues no es lo único que conlleva una obra. Sin embargo, ambos constituyen una gran parte de la serie de sistemas empleados en cualquier obra arquitectónica. 

Friday, February 15, 2013

La Infraestructura del Diseño


El diseño, para muchos, es el comienzo del producto final o sea el principio que logra el final. Sin embargo, en realidad el diseño en sí, no es el principio sino el medio del producto final ya que este solo puede existir a través de una infraestructura. Antes de proceder, debo explicar qué es la infraestructura del diseño ya que es un concepto propio y por lo tanto se presta a muchas interpretaciones. La infraestructura del diseño puede ser definida como todo aquello que lo delimita y lo sostiene según el sistema al que sirve. Entiéndase como sistema todo aquello que comprende una función específica dentro de los mismos preceptos que lo definen (la moda, la química, la arquitectura, etc.).  Esta infraestructura está compuesta de un sistema conceptual y otro material. 


Es un poco complicado decir cual sistema dentro de la infraestructura antecede al otro. Sin embargo, dentro de mis parámetros, ocurre primero el concepto y luego el material. El sistema conceptual es la teoría sobre el sistema que comprende el producto final. Dentro de la semiótica el concepto es lo que reemplaza la imagen acústica (el objeto en sí). Esta definición de concepto sirve para precisar por qué se le llama teoría. Es común oír a las personas decir que la práctica hace la teoría pero un profesional que conoce la teoría es mejor que quien hace solamente la práctica. Por lo que el sistema conceptual sirve como método hipotético sobre cómo debe ser todo. También se encarga de conceptualizar el sistema en el que trabaja para establecer sus parámetros. Este sistema es el que delimita el diseño durante sus primeras etapas (en las que todavía está papel). De igual forma es el marco referencial del diseño en el plano totalmente conceptual.


Luego de conocer el sistema conceptual, el diseñador conoce el sistema material. El sistema material comprende de los materiales utilizados para realización del diseño en el plano real. Este es el segundo filtro del diseño ya que establece otro conjunto de parámetros que continua delimitando el diseño. Estas delimitaciones se basan en la experiencia práctica que se tiene sobre las herramientas y materiales a utilizar. En el caso de un vestido se selecciona el tipo de textil según la ocasión y el lugar de la ocasión. Dependiendo de la estructura del vestido, se finaliza el tipo de material a utilizar. Esto se debe a que no todos los materiales son compatibles con los elementos que condicionan el diseño (su estructura y factores exteriores concernientes a él). 

Cuando se incorporan ambos sistemas se obtiene el resultado balanceado y en muchos casos ideal. Por tal razón, esta infraestructura es lo que permite al diseño poder ser llevado al plano real. A través del sistema conceptual se puede concebir en un plano hipotético el diseño mientras que el sistema material se encarga de llevarlo al plano real mediante el escogido de material que el lugar y el tipo de función que va a tener el diseño. Cabe mencionar que el sistema material tiene también una faceta conceptual ya que el diseñador tiene que conocer el comportamiento del material en todos los aspectos para poder escogerlo. De igual forma, tengo que mencionar que el diseño, respecto a su infraestructura, no sigue una forma lineal sino circular ya que a pesar que esta infraestructura lo hace posible (antes de que exista algún dibujo), el diseño puede también tomar en consideración la infraestructura luego que está concebido. Ambos son posibles pero es la segunda forma es una experimental que sirve como método didáctico y no práctico.


Friday, February 8, 2013

Lo que Hace al Diseñador un Diseñador



El rol del arquitecto es como aquel del diseñador de modas. Siempre surgen las interrogantes de que hace al arquitecto un arquitecto ya que existe una predisposición a pensar que solo inventan cosas bonitas. Lo mismo sucede con el diseñador de modas, muchos piensan que solo hace ropa. Sin embargo, para que sea posible diseñar, él o ella tienen una historia que contar y determinación de crear perfección. De igual forma, para quien crea, es el proceso de seleccionar, de evaluar los detalles que quieren utilizar para luego llevarlo a la realidad es lo que realmente resulta en el diseño.
             
Un diseñador no crea nada de la nada, sino que recurre a sus experiencias vividas y su conocimiento para tomarlas como punto de partida. Él o ella no piensan en el resultado para considerar el detalle, él o ella maximizan la idea a partir del detalle que abarca el todo. Así como el diseñador de modas estudia el tipo de textil, el color de estos y los ornamentos que crean harmonía y un sentido de balance para maximizar el cuerpo humano, el arquitecto hace lo mismo para maximizar el entorno de su creación a través de ella. Más que diseñar es contar una historia con ese diseño, y esto a su vez es lo que hace el resultado tan llamativo.

El diseñador crea por el deseo de presenciar el impacto que tiene en la realidad inmediata su diseño. Por tal razón, un diseño no es una sola entidad sino que es un proceso que tiene múltiples etapas. Su primera etapa es donde se concibe la idea que luego pasa al papel. Durante esta etapa, el pensamiento se va enfocando y tomando forma. Una vez que se obtiene la idea sobre lo que se busca trasmitir, pasa a una segunda etapa. Es durante esta que surgen todas las interrogantes sobre los materiales, la forma en que se puede llevar a la realidad y es precisamente aquí donde surgen los primeros problemas prácticos. Estos problemas dependen de la naturaleza del diseño, pero el principal problema del diseño es cómo se va hacer y por dónde empezar. En el caso del diseño de modas, ese problema principal es hacer el patrón. Luego que se encuentra la solución al problema principal, se comienza a recrear el diseño en el plano real. En algunas ocasiones, algún detalle del diseño bidimensional es irreproducible en el plano real, así que el diseñador debe modificarlo. El diseño se puede llamar tal cuando está terminado y existe en el plano real.

El diseño es la manifestación corpórea de una idea que solo puede crear una persona llena de curiosidad. El diseñador se sumerge en el mundo de su creación para maximizarla; es la curiosidad de presenciar como su idea afecta la realidad. Sin embargo, el proceso de llevarlo a la realidad lo que realmente le intriga. Él o ella tienen que constantemente recurrir todo lo que perciben para que pueda existir un diseño bidimensional. No obstante, esa primera parte no es la que intriga al diseñador, lo que lo intriga es toda la problemática de verlo en la vida real. Él o ella viven para montar el rompecabezas que representa cada diseño que crean, por tal razón son considerados creativos. Estos dos puntos son lo que diferencian a un diseñador de un artista. El artista busca visualizar una idea bidimensional, el diseñador toma un paso más allá: él o ella buscan hacerlo real. La capacidad de combinar diferentes niveles de pensamiento e ideas contrapuestas y transcribir ese resultado en la realidad es lo que hace al diseñador, un diseñador.  

Friday, February 1, 2013

La Arquitectura Desde el Punto de Vista del Arquitecto y el Ingeniero

El arquitecto y el ingeniero son una fuerza intrínseca que permite la realización de la arquitectura. La arquitectura es tanto ciencia como arte, pero ese arte está respaldada por la ciencia que la mantiene de pie. Es común cometer el error de pensar que ambos profesionales hacen lo mismo; es un error lógico pero sigue siendo incorrecto. El arquitecto percibe el entorno donde establecerá su diseño de forma creativa para que este se adapte a su espacio. El ingeniero, por otro lado, entiende el entorno para poder establecer de forma costo-efectiva y práctica la construcción del edificio. Ambos tienen sus ventajas y desventajas; el arquitecto crea un espacio que impacta al ser humano de forma visual pero en muchos casos no son costo-efectivos; los ingenieros crean un espacio que utiliza el ser humano de forma costo-efectiva pero carece de la sublimidad artística.

El arquitecto se dedica a crear el concepto de su diseño y su diseño per se. Él o ella parten del estudio sobre todo lo que comprende el lugar para conocer como este afectará su diseño o la concepción de él. Este primer paso, es el esencial para que el resto se pueda dar ya que el lugar en sí afecta su posición de la misma forma en la que impone el tipo de material y su tamaño. El arquitecto se encarga del aspecto psicológico y la percepción del edificio ya que el arquitecto logra el efecto según el motivo o sentimiento que desea crear. Sin embargo, debido a que el arquitecto trabaja en un plano puramente conceptual, cuando se lleva al plano real, el diseño presenta problemas estructurales. 

Por otra parte, el ingeniero se dedica a trabajar con el diseño en un plano real. El ingeniero estudia el tipo de suelo para conocer si puede soportar el diseño físico. Es quien se encarga de que los materiales a utilizar sean los apropiados y que estos cumplan con las regulaciones del edificio. El ingeniero es quien se encarga del aspecto matemático del diseño ya que ellos trabajan con la fuerza de gravedad en todos sus aspectos. También, se encarga de supervisar el proyecto ya que se tiene que asegurar que sigan todo al pie de la letra. Sin embargo, ya que el ingeniero trabaja en un nivel puramente eficiente, solo le interesa cumplir con la definición de lo que hace al edificio un edificio, no toma en consideración el tipo de percepción que presente. 

Nuevamente reitero que ambos forman una fuerza intrínseca aunque muchos digan que el arquitecto depende del ingeniero pero el ingeniero no depende del arquitecto. Ambas profesiones complementan la realización de una obra. Mientras el arquitecto se ocupa de la concepción y percepción del diseño en el plano conceptual, el ingeniero se ocupa del diseño en el plano real. La combinación de ambos conocimientos, el estético y el práctico, es lo que hace una obra disfrute de su perfección. Sin embargo, cuando ambos buscan separar esos dos conceptos lo único que logran es crear atrocidades. En un principio, extrapolé lo que debía ser un arquitecto según lo que es un diseñador de modas. Sin embargo, noté que a diferencia del diseñador de modas, quien tiene que ser experto en todo lo que concierne cada pieza de ropa, desde el diseño de papel hasta la pieza terminada, el arquitecto solo tiene algún conocimiento conceptual sobre lo que concierne su diseño. Por otra parte, el ingeniero está sujeto al diseño del arquitecto y por lo tanto, en muchas ocasiones, no busca expandir su campo de conocimiento más allá de lo práctico. Si se tiene todo esto en cuenta, estos dos campos de estudio se deberían fusionar como en un principio ya que para ser un diseñador, no basta conocer un aspecto, hay que conocerlo en toda su plenitud.


La Buena Arquitectura

Toda disciplina es ejercida bien o mal y la arquitectura no es la excepción. Entiéndase por buena arquitectura aquella que toma en consideración todos los elementos necesarios para la construcción de un edificio eficiente y duradero. Con el paso del tiempo esta práctica se ha hecho más comercial por lo que la buena arquitectura se ha reducido considerablemente. Por otro lado, se ha desarrollado una línea de pensamiento que estipula que la ornamentación no es necesaria porque no es funcional. No se pretende hacer señalamientos sobre lo que sería una mala arquitectura ya que conocer lo ideal señala lo otro.

Lo primero que un arquitecto debe observar es el lugar donde construye. No basta solamente visitar el lugar sin estudiar su suelo, sus alrededores y el ambiente que lo afecta. A pesar de que el edificio a construir puede ser mejorado al añadirle diferentes aparatos tecnológicos como el aire acondicionado, no lo hace costo efectivo. De igual forma si el tipo de terreno no es tomado en consideración existe el riesgo de que el edificio se deteriore con mayor facilidad o se derrumbe. Por ende, el buen arquitecto se dedica a analizar los entornos para realizar el diseño o sea que el diseño se adapta al terreno y no viceversa. Al tomar en cuenta la dirección general del viento, él o ella pueden diseñar el edificio para que este no contenga el calor dentro del edificio, esto lo hace costo-efectivo a largo plazo. Además, provee una calidad y asegura su funcionamiento incluso en las temporadas más terribles. La tecnología es buena como apoyo al diseño, no como parte primordial para que el edificio pueda operar.

Luego surge la arquitectura minimalista a finales del siglo XIX, este movimiento desdeñaba los estilos de arquitectura anterior ya que ellos entendían que el ornamento era innecesario ya que no constituía una función y era subjetivo. La finalidad de esta forma de pensamiento es obtener una forma elemental y universal. Este tipo de arquitectura todavía permanece en el siglo XXI y como se ve, esta carece de ornamentos fuera de aquellos que crea el esqueleto arquitectónico. Su estética se deriva del desdeño de la saturación de ornamentos en los estilos anteriores. A pesar de que sí es posible que esos ornamentos eran simplemente estéticos, lo que ellos olvidaron que dentro de esa estética cada uno tenía su función. Esa función no estaba necesariamente atada a la estructura ya que podía simplemente contar una anécdota de un momento histórico específico. Los minimalistas tampoco tomaron es consideración que su estilo era igual de subjetivo que los anteriores. Esto se debe a que una idea o manifestación no evoluciona del plano subjetivo ya que es una percepción sobre el mundo. De igual forma, esta línea de pensamiento se ha prestado, en muchos casos, para la creación de obras que no dicen nada. 

La mayor falta del ser humano ha sido el pensar que solo lo que crea en su momento es lo perfecto y que lo anterior a él es inferior. Este sentido de superioridad, se refleja en todo lo que hacemos y la arquitectura es la prueba de esto. El arquitecto se ha vuelto soberbio a través de su propia creación. Por tal razón el buen arquitecto es humilde, y en ser humilde conoce íntimamente todos los elementos que conciernen su obra. Por otro lado, el estilo de arquitectura actual dice que lo anterior era innecesario ya que la ornamentación no es funcional. No obstante, esa ornamentación es funcional en sí misma. Cuando se combinan el estilo y la inclusión de los factores delimitantes se obtiene un balance y una anécdota por lo se puede llamar buena arquitectura. La buena arquitectura es una consciente del espacio y de su entorno porque busca incorporarse a él. De igual forma, a través del estilo se perpetúa una visión de mundo que inmortaliza en su entorno. Sin embargo, con un estilo que busca ser impersonal se pierde una parte de lo que constituye la arquitectura. Después de todo, la arquitectura tiene la intención de mostrar su propia historia, no la geometría en la que se concibe.